28 nov 2010

El imperio de los sentidos

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Fotograma de El imperio de los sentidos
El imperio de los sentidos (japonés: 愛のコリーダ, ‘Ai no Korīda’, lit. Corrida de amor; francés: L’Empire des sens) es una película franco-japonesa de 1976 dirigida por Nagisa Oshima que narra, de manera sexualmente explícita, un hecho ocurrido en la realidad en Japón, en la década de 1930. Fue una película que generó una gran controversia en su estreno. Aunque la intención del director fue darle una distribución comercial muy amplia, las escenas de sexo explícito entre los actores principales (Tatsuya Fuji y Eiko Matsuda) generaron una censura que, al menos en Japón, sigue vigente en la actualidad (la película sí se exhibe, pero con escenas cortadas).

Cartel de El imperio de los sentidos

Sinopsis

Una pareja de amantes vive una historia de amor al límite. La pasión se ha adueñado de ellos. El sexo ha pasado a ser lo más importante de sus vidas. Poco a poco sus juegos eróticos van traspasando fronteras. Las ansias de la mujer por poseer a su hombre parecen crecer cada vez más, hasta llegar al límite…

Fotograma de El imperio de los sentidos

Fotograma de El imperio de los sentidos

 

Ficha técnica

TÍTULO ORIGINAL Ai-no corrida (L’Empire des Sens)
AÑO
1976
DURACIÓN
PAÍS
DIRECTOR Nagisa Oshima
GUIÓN Nagisa Oshima
MÚSICA Minoru Miki
FOTOGRAFÍA Hideo Ito
REPARTO Eiko Matsuda, Tatsuya Fuji, Aoi Nakajima, Taiji Tonoyama, Kanae Kobayashi, Melka Seri
PRODUCTORA Coproducción Japón-Francia; Oshima Productions / Shibata Organisation (Tokio) / Argos Films (París)
GÉNERO Drama | Erótico
SINOPSIS La historia transcurre en 1936 en Tokio. Cuenta la historia de Sada Abe (Matsuda), ex prostituta que ahora trabaja como parte de la servidumbre de un hotel. Conoce allí al propietario del hotel, Kichizo Ishida, casado con la ama, y muy activo sexualmente, y ambos se hacen amantes de una manera tan intensa que buscan experimentar tanto en lo sexual como en el consumo de bebidas alcohólicas y en muchas otras autocomplacencias. La posesividad de Abe y su comportamiento obsesivo hacia Ishida se acrecienta hasta el punto en que ella lo amenaza de muerte si él vuelve a acostarse con su esposa. Los dos mantienen relaciones con otros personajes, e incluso ella deja que él tomé a una Gheisa. La obsesión es mutua, y él llega a descubrir que se excita más si ella lo estrangula durante el coito, y no tarda en darle su autorización para que le dé muerte de esa manera. Ella le corta los genitales y escribe en el pecho de él, con la sangre: “Sada y Kichi, ahora uno.”

 

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